La fuerza de vivir...

Recupero mi insomnio porque vuelven las ganas de abrirme el esternón y asomarme a mis latidos. Rehabilito mi creatividad como quien sube y baja montañas. Descanso en cada valle.
Viajo a diario con mi libreta a todos sitios y al final cualquier sobre, servilleta usada o el reverso de una entrada de cine me vale, adapto el tamaño de mi caligrafía al espacio y escribo, escribo porque las vacaciones reajustan el aprendizaje de aprender a vivir sin rutinas, recuperan horas de descanso y mimos para seguir creciendo… mejoro y entinto renglones… y curiosamente descubro que me hace bien tras página y media de improvisación entre garabatos y anotaciones. Había olvidado lo que era ser buena conmigo misma!
Disparo atardeceres envueltos de una luz que ciega, las siluetas se desdibujan… silencio. El silencio ahuyenta cualquier tipo de tus huellas sobre mí y procuro sacar los colores al color para no olvidar que hemos tenido toda una pequeña vida juntos pero empiezo a distorsionar tu voz, cuesta grabarla en la memoria. Continúo. Frágil a ratos pero sin derrota.
Recuerdo una película ‘La Fuerza de Vivir’ con una banda sonora que es una auténtica delicia, recuerdo especialmente que no me entristeció, ¡BINGO! ¡Me encanta cuando me entran las ganas de hacer algo por segunda vez! Por tantas y tantas veces que hemos leído esas reflexiones sobre que hay que vivir cada día como si fuera el último, ¡así sea!
Tránsito días largos de muchos poquitos momentos… lentos aunque el tiempo vuela, intensos, cariñosos…escuché mis propias respuestas al preguntarme cómo me sentía. Avanzo dos pasos aunque de cuando en cuando se cuela uno de retroceso. Mas no me quedo atrás.
A cuantos me acompañáis de tantas y tantas maneras, incluso intercambiando mensajes para tratar de alinear los planetas para un encuentro entre nuestras ajetreadas vidas, a todos va mi abrazo y como siempre os digo, de esos que se sienten por dentro.
Y para tí… porque un día tuvimos nuestro cachito de vida. Hay que saber marcharse a tiempo y no siempre es fácil ni marcharse, ni despedirse. Empieza a sobrarme el aire para tomar conciencia que se puede respirar solo.
Retomando mis textos de lo que un día fuera “Encharcada…” proyectos inacabados porque tampoco hay que ponerse metas y si uno tiene que pararse a respirar para no ahogarse, se para, se oxigena y con la mirada en el infinito hasta el horizonte recupera otra inmensidad.

Comentarios

  1. Jo que bonito, que reflexión mas tuya, ya no se si me gusta mas mirarte o leerte, supongo que mirarte ya que así te conocí.

    Un fuerte abrazo y a cuidarse

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Me encanta que te asomes a este rincón ... saber que a todos nos gustan las cosas que tocan el corazón! Gracias por recrearte un poquito conmigo ...

Entradas populares